Gerard Piqué, el hombre que se rió de España

Gerard Piqué, el hombre que se rió de España

10/09/2015 0 Por Néstor Sáez

Como bien dijeron Sergio Ramos y Florentino Pérez, «no vamos a descubrir a Gerard Piqué ahora». El central del Barça tiene un expediente excelso, tanto deportivo como folclórico. Lo ha ganado todo y prácticamente ha hecho de todo. Lo último, reírse del mundo entero. O al menos, de España.

Tras ser ‘juzgado’ en el Carlos Tartiere por una afición que en gran parte le pitó (o humilló, según Valdano), Piqué compareció en la sala de prensa de Can Barça con su habitual pose, confiado, tranquilo, con aires de serenidad y hasta cierta intelectualidad. Esa escenografía que tanto gusta en El País Pequeñito, véase a su ‘descubridor’, Pep Guardiola. O por ampliar el espectro, en personajes como Risto Mejide o Javier Sardá (rebautizado como Xavier Sardá en estos tiempos que corren).

Con el pelo bien recortado y ese polo de cuello arriesgado que lucen los culés esta temporada (¿por qué, Nike?), el ‘3’ empezó su particular monólogo. Según explicó, tanto en catalán como en castellano, jugar con España es «lo correcto». Aseguró que seguirá yendo «siempre que el míster me llame» y que siempre lo ha dado todo. «He sido campeón de Europa y del Mundo con la Selección», recordó. Y tiene razón.

No obstante, ese «correcto» es bastante ambiguo y no arregla nada. O al menos, no arregla el porqué de los pitos. No desvela su parecer real sobre España y la Selección, o sobre sus preferencias ideológicas. O más simple aún, si prefiere jugar con Cataluña o seguir bajo el cobijo de la Roja y sus suculentas primas.

Algunos dirán que ese debate es innecesario. Su compromiso se demuestra con su rendimiento, no con su pensamiento. Podemos estar de acuerdo. Pero entonces, ¿qué sentido tienen las selecciones? ¿Para qué se enfrentan los países entre sí en Mundiales o campeonatos continentales? Si no es por el romanticismo o nostalgia de defender a tu país, ¿qué sentido tiene mantener los combinados nacionales, por los que los futbolistas ni cobran?

Vamos a hablar con la claridad que nos otorga una columna de opinión: a Piqué se le pita por política. Es así de simple, por muchos eufemismos o miedo que haya en ciertos círculos y redacciones. Si al culé se le silbase por sus salidas nocturnas, habría que cerrar los estadios de fútbol. Si fuese por su rendimiento deportivo, alguna clase de ceguera se habría extendido por el territorio nacional. El central vive su mejor momento desde la época del sextete. Rápido, fiable, seguro. Un fijo para Luis Enrique.

En un país hastiado por tantas mentiras y desengaños, lo último que la sociedad quiere son más sorpresas desagradables. Como Guardiola, que celebraba los goles con Raúl encendido, casi extasiado, y ha acabado siendo uno de los iconos del independentismo más presentes en el imaginario colectivo. Gerard Piqué, seamos sinceros, huele mucho a eso. Su respuesta a los pitos de Oviedo ha sido sumarse a la plataforma ‘Guanyarem’, cuyo gran objetivo no es otro que las selecciones catalanas sean oficiales, independientes y compitan como -y contra- España.

Dejar la Selección española no es factible por dos razones: una, la más simple, porque la selección catalana no existe de momento (de manera oficial, entiéndase). Y dos, quizás la más importante para los futbolistas de hoy en día, porque sería un suicidio económico. Nike, Adidas, Puma y derivados buscan deportistas presentes en todos los grandes eventos como referentes, y ahí el Mundial o la Eurocopa siguen siendo el gran botín. Rechazarlos por una idea sería plausible y honorable, pero «la pela es la pela». Y ya saben.

Para todo lo demás, ahí tienen a Gareth Bale, a quien ofrecieron jugar con Inglaterra durante años por la nacionalidad de su abuela. Lo rechazó, a sabiendas de que la condena implicaba una carrera internacional nula, con un país (Gales) ajeno a las grandes citas. Cinco años después y tras perder varios millones, la hernia errante está a un punto de hacer historia junto a sus compatriotas. Ya lo dijo Einstein, la fuerza más poderosa es la voluntad.

Twitter: @NJSaez